Pasavento
Descubro un blog serio, con argumentos de lector consciente y reflexivo, gracias a una búsqueda en Internet sobre Vila-Matas. Copio aquí un párrafo:
[...] El problema es… que Vila-Matas no es, ni mucho menos, Kundera, y la estrategia de la copia no funciona. Kundera viene haciendo, desde sus primeros libros franceses, un interesante experimento novelístico que se describe rápidamente: hay un narrador, normalmente creado en primera persona, que cuenta una historia (la novela), pero que se permite digresiones ensayísticas sobre un tema concreto (vgr., el destierro, en La ignorancia), de forma que a la novela hay que sumarle un muy interesante y penetrante ensayo: el resultado son dos libros, por lo común buenos, en uno. Este es el “sistema Vila-Matas” de sus cuatro últimos libros: Bartleby y compañía, París no se acaba nunca, El mal de Montano y Doctor Pasavento. Pero hay un enorme problema, como decimos, y es que fallan todas las ecuaciones que convierten en valiosas las obras de Kundera: en los libros de Vila-Matas no hay novela alguna, el ensayo es pobrísimo y lleno de obviedades, la síntesis entre los dos traída por los pelos y el resultado (no dos libros, sino ninguno) es de una superficialidad, una pesantez y una nadería absolutamente desconcertantes, no sólo por la persistencia escrituraria aplicada, sino por la para mí inexplicable buena acogida de la crítica española (la de la francesa es más lógica, a lo mejor luego la explicamos) y la de los lectores. Hecho el diagnóstico, desarrollemos los síntomas en que nos basamos [...]
En: Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas
http://vicenteluismora.bitacoras.com/archivos/2005/10/16/
doctor_pasavento
Y es que yo también soy de los que pienso que los últimos libros de don Enrique demuestran un creciente vampirismo literario y un descenso grave en materia creadora. Bartleby, sin embargo, es un recuerdo grato, un acierto que empieza a ser nostalgia.
[...] El problema es… que Vila-Matas no es, ni mucho menos, Kundera, y la estrategia de la copia no funciona. Kundera viene haciendo, desde sus primeros libros franceses, un interesante experimento novelístico que se describe rápidamente: hay un narrador, normalmente creado en primera persona, que cuenta una historia (la novela), pero que se permite digresiones ensayísticas sobre un tema concreto (vgr., el destierro, en La ignorancia), de forma que a la novela hay que sumarle un muy interesante y penetrante ensayo: el resultado son dos libros, por lo común buenos, en uno. Este es el “sistema Vila-Matas” de sus cuatro últimos libros: Bartleby y compañía, París no se acaba nunca, El mal de Montano y Doctor Pasavento. Pero hay un enorme problema, como decimos, y es que fallan todas las ecuaciones que convierten en valiosas las obras de Kundera: en los libros de Vila-Matas no hay novela alguna, el ensayo es pobrísimo y lleno de obviedades, la síntesis entre los dos traída por los pelos y el resultado (no dos libros, sino ninguno) es de una superficialidad, una pesantez y una nadería absolutamente desconcertantes, no sólo por la persistencia escrituraria aplicada, sino por la para mí inexplicable buena acogida de la crítica española (la de la francesa es más lógica, a lo mejor luego la explicamos) y la de los lectores. Hecho el diagnóstico, desarrollemos los síntomas en que nos basamos [...]
En: Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas
http://vicenteluismora.bitacoras.com/archivos/2005/10/16/
doctor_pasavento
Y es que yo también soy de los que pienso que los últimos libros de don Enrique demuestran un creciente vampirismo literario y un descenso grave en materia creadora. Bartleby, sin embargo, es un recuerdo grato, un acierto que empieza a ser nostalgia.

0 Comentarios:
Publicar un comentario
<< Home