08 agosto 2006

Despropósitos

Pocos despropósitos me han sorprendido tanto como las sucesivas antologías que, como rosquillos, va compilando un señor que firma como Leo Zelada. Nadie intente buscar un criterio en ellas, desde el primer momento se presentan como un ejercicio de corta y pega donde no se entiende ni la selección de los autores ni el desequilibrio estético, que en nada puede favorecer a los elegidos. Las introducciones son un alarde sin igual en la conjunción de errores tipográficos, ortográficos y sintácticos, un insulto a las normas más elementales de la lengua castellana, y no hablo sólo de normativas más o menos puristas, sino de mínimos que permitan entender lo que se quiere transmitir. Aunque en realidad dudo de que se pretenda transmitir nada que no sea la existencia del compilador, que no tiene remilgos a la hora de incluirse (en todas las antologías menos en la que a continuación se comenta) entre la selección de poetas.

Para muestra de las variadas ediciones, un botón:


Observen la cubierta de la antología titulada Poesía española contemporánea: Poéticas desde la postmodernidad. Lo primero que sorprende es la presencia de Góngora, Quevedo, Bécquer, Lorca y la maja desnuda de Goya, a la pobre le han robado parte del escenario para dejarla en una composición coja que destroza el original, ¿no se hablaba de «postmodernidad»?

Pero no se queden aquí y lean con paciencia la sabrosa introducción. Se encontrarán aquí con frases tan logradas como las siguientes:

Toda labor crítica literaria es solo un acto de aproximamiento hacia una «singularidad» física como es el arte poética.

No es una aproximación, no, es un «aproximamiento», pero lo de que el arte poética sea una «singularidad física» no tiene desperdicio.

Las diferentes entradas teóricas a la comprensión de la poesía, se pueden reducir a dos formas de analizar el poema, que son las herramientas críticas textuales, reducidas a pesar de sus vericuetos eclipticismos a una visión centralizada y obsesiva con el poema, al cual ellos llaman asépticamente «texto» y la segunda -más flexible- es una mirada contextual que pretende ser un ingreso a una interpretación del contexto en el cual se desarrolla la obra de un autor. Nuestra mirada pretende ser una mirada desde la poesía y hacia la poesía. Si se quiere será una mirada hermenéutica, pero vista desde los ojos de un creador.

Se supone que la primera forma «son las herramientas críticas textuales, reducidas a pesar de sus vericuetos eclipticismos a una visión centralizada y obsesiva con el poema», ¿sus vericuetos eclecticismos?

Del DRAE:

vericueto. 1. m. Lugar o sitio áspero, alto y
quebrado, por donde no se puede andar sino con dificultad.

eclecticismo. 1. m. Modo de juzgar u obrar que adopta una postura intermedia, en vez de seguir soluciones extremas o bien definidas.


Vaya, tenemos dos sustantivos y parece que no hacen muy buen matrimonio. Pero, mucho más importante, será descubrir quiénes son «ellos», yo no los he encontrado en el texto, el referente se le ha perdido al escritor y el lector tendrá que seguir sumando dudas. Y la mirada… «contextual», «hermenéutica» y «vista desde» los ojos de un creador. En fin, que no me atrevo a comentarlo todo. El texto de la introducción sigue construyéndose con obviedades, contradicciones, inexactitudes, ambigüedades y rodeos continuos. Todo ello aderezado de un uso alucinante de los signos de puntuación y de las preposiciones, de errores gravísimos de concordancia y de rarezas ortográficas bastante divertidas, entre otras lindezas. Y acaba con tal convencimiento en el trabajo realizado que casi da pavor:

Esta antología de poesía española espera mostrar al público hispano hablante en general las nuevas voces poéticas españolas de la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días. «Poesía española contemporánea: Poéticas desde la postmodernidad», es una muestra bastante representativa de la poesía actual en lengua castellana y esta antología su más lograda recopilación Poética.

Bonito lo del público «hispano hablante en general», que la antología sea la «más lograda recopilación Poética» acaba de dejar claro que el compilador no necesita abuela.

Los autores, por orden de aparición son: Isabel Alamar (Valencia, 1970), Blanca Andreu (La Coruña, 1957), Felipe Benítez Reyes (Cádiz, 1960), Teresa Domingo Catalá (Tarragona, 1967), Agustín García-Espina Martínez (Ribadeo, 1959), Antonio García Vargas (Almeria, 1942), Juan Carlos Gómez Rodríguez (Madrid, 1950), Iván Humanes (Barcelona, 1976), Kepa Murua (Zarautz, 1962), Fernando R. Ortega (Murcia, 1969), Victoria Pereira (Madrid, 1947), Antonio Pérez Morte (Zuera, 1960), Oswaldo Roses (Málaga, 1965), Cristina Ruberte-Paris (Zaragoza, 1968), Celina de Sampedro (Gijón, 1926), Jaime Siles (Valencia, 1951), Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951).

Juzgue el lector si de esta suma de nombres, algunos muy conocidos, se puede deducir que la antología es representativa de la poesía española actual. No voy a ser yo, de momento, quien entre a valorar las calidades, pero les aseguro que cabe una gama cromática muy amplia en la que priman los tonos fríos, algunos helados, y sabe mal porque hay algún poema que me gusta. Me pregunto si Jaime Siles, Blanca Andreu o Felipe Benítez Reyes, por citar algunos nombres, sabían dónde se iban a encontrar reunidos. He mirado en la página de Luis Antonio de Villena http://www.luisantoniodevillena.com/ y no he encontrado tampoco ninguna referencia a esta joya.

De la editorial no puedo comentar mucho, por lo visto su único responsable es el mismo compilador, de ese modo todo queda en casa.

La «antología» puede ser descargada en las direcciones que figuran en la siguiente página: http://www.agustinespina.com/poetry-spain.html.

Vale... la pena.